Fingiré que nunca caminaste a mi lado.
Que las huellas en mi piel no son de tus manos
Supondre que el sabor en mis labios no es el recuerdo de tus besos,
sino la sangre de mis heridas que no detienen su flujo.
Olvidare para siempre tu nombre,
y jugare a que nunca fuiste mi DUEÑA, mi SEÑORA
Matare para siempre mi alma,
para hacerle creer que no te ame.
Y si algun dia, las fuerzas me fallan y no logro embriagar tu ausencia
Arrancare a mi corazon sus ojos y fustigare todos sus sentidos
para poner ante si un alma, mintiendole, jurando que eres tu.
El Persuasivo Lenguaje de una Lagrima
viernes, 22 de julio de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
¡¡¡¡
Hay un recuerdo de un lugar por nadie conocido
que repite constante susurro de canto jamas entonado
cuenta historias de alguien que no debió de haber nacido
cuyo semblante es el mio en espejo de repudio reflejado.
que repite constante susurro de canto jamas entonado
cuenta historias de alguien que no debió de haber nacido
cuyo semblante es el mio en espejo de repudio reflejado.
¡¡¡
Le temo al sábado.
Aunque más bien creo que temo a toda la semana.
La angustia plena de tu indiferencia que se me extiende desde el lunes y me ahoga hasta el domingo. Angustia que ha roto ya los limites del día, pues llenas mis noches con un sopor extraño entre sueño y vigilia en que te pienso, te pienso, te pienso. Tantos pensamientos cuando intento dormir, y sin encontrar siquiera algo de paz temporal.
¡¡
No hace falta el viento, ni una dulce melodía.
No hace falta noche ni la tibia luz del día.
No hacen falta risas ni el placer de la alegría.
No hace falta nada teniendo tu compañía.
No hace falta noche ni la tibia luz del día.
No hacen falta risas ni el placer de la alegría.
No hace falta nada teniendo tu compañía.
¡
He aprendido que la muerte
no comienza al detenerse el corazón,
al dejar de fluir mi sangre,
al cesar mi respiración.
La muerte tiene principio,
comienza todo su actuar,
con el decirme tus labios:
”ya no te puedo amar”
*
Esta noche cien mil estrellas morirán,
Al ver que aunque se empeñen en su brillo;
Ni en mil eternidades opacaran,
Lo que siento estando contigo
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