lunes, 11 de julio de 2011

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Un adiós tajante, un adiós completo.
No es tiempo de angustia, nadie ha de llorarme.
No es momento triste, pues ya estaba muerto.
En quieto silencio han de sepultarme.
 
No hay cambio tan grande en mí yacer inerte.
Nada tuve en vida que pueda extrañar.
Sublime descanso ha de ser mi muerte.
Será ella compañera por la eternidad.

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