Le temo al sábado.
Aunque más bien creo que temo a toda la semana.
La angustia plena de tu indiferencia que se me extiende desde el lunes y me ahoga hasta el domingo. Angustia que ha roto ya los limites del día, pues llenas mis noches con un sopor extraño entre sueño y vigilia en que te pienso, te pienso, te pienso. Tantos pensamientos cuando intento dormir, y sin encontrar siquiera algo de paz temporal.
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